Baldera y sus lienzos audibles

Por: Gamal Michelen Stefan, Miembro ADCA-AICA

El artista dibuja y desdibuja de manera lúdica para que el espectador agudice su juicio visual y se exponga al reto de tratar de hacer una alianza con su alma e ímpetu creativo.

Concedemos permiso a la música para que habite en un universo abstracto de sonidos distribuidos en el tiempo sin un significado tangible, le permitimos que nos cautive y hasta nos introducimos, en parte, en el mundo onírico que sobrevive dentro del compositor.   La música engendra pasiones diversas, en algún lugar donde habita nuestro mundo emotivo, simplemente con ondas sonoras que se desvanecen en el espacio y resulta pertinente preguntarnos ¿porqué, entonces, no permitimos lo mismo a la pintura, antes bien, manifestamos un hambre de significado y le exigimos que se parezca al mundo de las cosas que nos rodean?

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Kandinsky hace una apología de la abstracción al concebir la pintura como una composición equilibrada de líneas, masas y tonos, donde las líneas representan el sentido de dirección, las masas el equilibrio y los tonos los contrastes luminosos.   

A fines del siglo XIX, Cezanne había planteado que cuando pintaba una naranja o una manzana solo utilizaba el pretexto para colocar un círculo, así como la montaña era la coartada idónea para situar una pirámide o un cono en la composición, porque todo en la naturaleza puede sintetizarse en su geometría simple y a esto añade Kandinsky que no es necesario el pretexto y que podemos prescindir de la figura tangible para hacer una obra sin relación concreta con una realidad.


Baldera nos entrega una exhibición de piezas donde el protagonista no es el instrumento musical que representa, sino la música misma, como si estos lienzos fueran audibles o, expresado en un sentido poético, podemos decir que la pintura puede transmutarse en música congelada.   

El artista dibuja y desdibuja de manera lúdica para que el espectador agudice su juicio visual y se exponga al reto de tratar de hacer una alianza con su alma e ímpetu creativo.

Estas piezas conforman un afortunado préstamo a la mirada, donde una influencia del expresionismo alemán de principios del siglo XX, transforma la figura acorde con la cosmovisión del pintor para entregarnos una obra terminada y ejecutada con destreza, que nos obsequia generosamente la oportunidad de ingresar en los mundos subconscientes de este hacedor de arte.   

Solo nos resta agudizar nuestros sentidos y aprovechar esta generosa concesión del artista en este evento que se expone ante nuestra mirada.